- 1 - Tener gente alrededor no siempre significa sentirse conectado
- 2 - Cuando empiezas a preguntarte si realmente encajas
- 3 - ¿Y si el problema soy yo?
- 4 - Cuando mostrarte también da miedo
- 5 - Las redes sociales tampoco ayudan a que la sensación desaparezca
- 6 - ¿Qué puedes hacer cuando te sientes así?
- 7 - Si te identificas con esto…
Tengo amigos, pero me siento solo - ¿por qué me pasa?
¿Alguna vez has estado rodeado de gente y, aún así, has sentido que no tienes con quién hablar de verdad?
Tienes amigos. Hablas con ellos todos los días. Quedas, os reís, compartís memes y sabes qué está pasando en sus vidas.
Y, sin embargo, hay momentos en los que aparece una sensación difícil de explicar:
“Me siento solo.”
Quizá incluso te cuesta reconocerlo porque piensas que no tienes motivos para sentirte así.
“Si tengo amigos, ¿por qué me siento solo?”
La realidad es que estar acompañado y sentirse acompañado no siempre son lo mismo.
En MG Centro de Psicología vemos cómo esta sensación puede aparecer especialmentedurante la adolescencia y juventud, etapas en las que las relaciones sociales tienen un papel muy importante en la forma en la que construimos nuestra identidad y nuestrasensación de pertenencia.
Tener gente alrededor no siempre significa sentirse conectado
Podemos tener muchas relaciones y, aun así, sentir que ninguna llega realmente a un lugar profundo.
Puedes hablar con muchas personas, pero sentir que no puedes contarles cómo estás.
Puedes formar parte de un grupo, pero sentir que si un día no estuvieras nadie lo notaría.
Puedes quedar con tus amigos y volver a casa sintiéndote igual de solo que antes.
Esto ocurre porque la soledad no depende únicamente de cuántas personas tenemos alrededor. También tiene que ver con la calidad y profundidad de nuestras conexiones y con la sensación de sentirnos comprendidos y aceptados dentro de ellas.
A veces no necesitamos más personas. Necesitamos sentir que podemos ser nosotros mismos con las que ya tenemos.
Cuando empiezas a preguntarte si realmente encajas
Sentirse solo durante un tiempo puede cambiar la forma en la que interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor.
Por ejemplo, alguien tarda más de lo habitual en contestarte y quizá simplemente está ocupado. Pero si llevas tiempo sintiéndote fuera de lugar, tu mente puede interpretar rápidamente:
“Seguro que no le importo.”
Tus amigos hacen un plan al que no te han invitado:
“Probablemente no querían que fuera.”
Estás en una conversación y nadie te pregunta nada:
“Creo que no pinto mucho aquí.”
Este proceso tiene que ver con algo muy humano: cuando algo nos preocupa, prestamos más atención a las señales relacionadas con ello.
Si tienes miedo de ser rechazado, es más probable que detectes pequeños indicios que puedan confirmar esa posibilidad. Y poco a poco puede aparecer un círculo difícil de romper:
Me siento solo → estoy más pendiente del rechazo → interpreto algunas situaciones de forma negativa → me protejo o me alejo → tengo menos oportunidades de conectar → me siento todavía más solo.
¿Y si el problema soy yo?
Esta es una de las partes más dolorosas.
Cuando la sensación de soledad se mantiene, podemos empezar a convertir una experiencia en una definición de nosotros mismos. Ya no pensamos:
“Me estoy sintiendo solo.”
Empezamos a pensar:
“Estoy solo.”
Y después puede aparecer una conclusión todavía más dura:
“Estoy solo porque hay algo malo en mí.”
Quizá piensas que eres demasiado tímido, demasiado aburrido, demasiado sensible o que simplemente no sabes relacionarte con los demás.
Pero sentirte solo no significa que haya algo defectuoso en ti.
A veces significa que estás necesitando un tipo de conexión que todavía no has encontrado.
Cuando mostrarte también da miedo
Además, existe una paradoja. Queremos sentirnos cerca de otras personas, pero para conseguirlo necesitamos permitir que nos conozcan de verdad. Y eso puede dar miedo.
“Si le cuento que estoy mal, voy a parecer débil.”
“No quiero ser una carga.”
“Prefiero decir que estoy bien.”
“¿Y si pienso que soy raro?”
Así podemos terminar haciendo algo que, sin darnos cuenta, aumenta nuestra sensación de soledad: protegernos de aquello que más necesitamos.
Si nunca mostramos cómo estamos, los demás pueden estar cerca de nosotros, pero no necesariamente llegar a conocernos.
Y es difícil sentirse profundamente acompañado cuando sentimos que tenemos que esconder una parte importante de nosotros mismos.
Las redes sociales tampoco ayudan a que la sensación desaparezca
Puedes pasar horas viendo a otras personas acompañadas, haciendo planes, celebrando cumpleaños, viajando o simplemente compartiendo momentos con sus amigos.
Y aunque sepas que solo estás viendo una pequeña parte de sus vidas, puede aparecer una sensación:
“Todo el mundo tiene su gente menos yo.”
El problema es que estás comparando tu experiencia interna, con tus dudas, inseguridades y momentos de soledad, con la parte más visible de la vida de los demás. Y eso puede hacer que tu propia vida social parezca mucho más vacía de lo que realmente es.
¿Qué puedes hacer cuando te sientes así?
Quizá el primer paso no sea intentar conocer a más personas.
Puede ser más útil preguntarte:
- ¿Con quién puedo ser realmente yo mismo?
- ¿Hay alguien a quien podría contarle cómo me siento sin intentar restarle importancia?
- ¿Estoy esperando sentirme completamente seguro antes de acercarme a los demás?
A veces construir una relación más profunda empieza con algo pequeño: iniciar una conversación diferente, contar algo que normalmente ocultamos, proponer un plan o simplemente decir “últimamente no estoy del todo bien”.
No necesitas convertirte en la persona más sociable de tu grupo. Necesitas encontrar espacios y relaciones en los que no tengas que estar constantemente preguntándote si encajas.
Si te identificas con esto…
Sentirte solo teniendo amigos puede resultar especialmente confuso. Puede hacerte pensar que no tienes derecho a sentirte así o que deberías estar bien porque, aparentemente, tienes personas a tu alrededor.
Pero tus emociones no dejan de ser válidas porque desde fuera parezca que estás acompañado.
A veces la soledad no habla de la cantidad de personas que tienes en tu vida, sino de cuánto puedes conectar, sentirte comprendido y mostrarte tal y como eres.
En MG Centro de Psicología acompañamos a adolescentes y jóvenes que atraviesan momentos de soledad, inseguridad, dificultades para relacionarse o sienten que no terminan de encontrar su lugar. En terapia, trabajar estos aspectos puede ayudarte a comprender mejor lo que estás sintiendo, fortalecer tu autoestima y aprender a construir relaciones en las que puedas sentirte más seguro y conectado.
Porque sentirse acompañado no consiste solamente en tener a alguien al lado.
También consiste en sentir que puedes ser visto, escuchado y comprendido.