Estilos de Apego
¿De qué manera influye nuestro estilo de apego en la forma en que nos relacionamos con otras personas?
¿Te ocurre que te cuesta conectar con otras personas, ya sea en amistades o en relaciones de pareja? ¿Has acabado una y otra vez en vínculos dañinos o marcados por la dependencia? ¿Te invade la sensación de soledad y la idea de que no puedes confiar en nadie? La capacidad para construir relaciones sanas depende, en gran parte, de cómo gestionamos nuestras emociones y de cómo nos comunicamos. Sin embargo, muchas veces repetimos patrones que no entendemos y que están profundamente relacionados con los aprendizajes que tuvimos en nuestra infancia a través de las figuras de apego. Aquello que vivimos entonces influye en la forma en que nos vinculamos en la vida adulta.
La manera en la que mostramos nuestras emociones, nos relacionamos o afrontamos un conflicto suele ser un reflejo del estilo de apego que se desarrolló en los primeros años de vida.
¿Qué entendemos por apego?
El apego es el lazo emocional que surge entre un bebé y la persona que se ocupa de su cuidado. Su finalidad es garantizar protección física y seguridad emocional, pilares esenciales para un desarrollo psicológico sano. Algunos autores señalan que este vínculo se forma a partir de tres componentes:
- Un modelo mental interno, que genera una sensación de pertenencia y de aceptación incondicional.
- Una conexión afectiva, que permite expresar emociones y recibir consuelo.
- Un sistema de conductas, orientado a mantener la cercanía con la figura de referencia.
Cuando estas necesidades se satisfacen de manera adecuada, el niño construye una base segura. Cuando no, desarrolla estrategias que más tarde se convierten en patrones de relación.
Tipos de apego y su impacto en la vida adulta
Los estilos de apego surgen como respuesta a cómo fueron nuestras experiencias con quienes nos cuidaron. La psicóloga Marta Garrido describe varios tipos de apego que, aunque se originan en la infancia, siguen influyendo en nuestras relaciones actuales.
Apego Seguro
Este estilo aparece cuando el cuidador se muestra disponible, estable y emocionalmente sintonizado con el niño. Al sentirse aceptado, querido y comprendido, el menor desarrolla confianza y autonomía.
En la edad adulta, estas personas suelen establecer vínculos sanos y estables. Pueden expresar sus necesidades sin miedo, resolver conflictos sin dramatismos y construir relaciones basadas en la confianza y el respeto.
Apego ansioso-ambivalente
Este tipo de apego se forma ante cuidadores impredecibles: a veces están presentes emocionalmente y otras veces se muestran distantes. Esta inconsistencia genera ansiedad y sensación de inseguridad.
De adultos, suelen buscar la aprobación constante y les cuesta sentirse tranquilos dentro de una relación. El miedo a la pérdida y al abandono es muy intenso, lo que les lleva a priorizar al otro sobre sí mismos. Les resulta difícil disfrutar de autonomía y tienden a depender emocionalmente.
Apego evitativo
Cuando los cuidadores son fríos, distantes o poco accesibles, el niño aprende a no apoyarse en ellos y desarrolla una actitud autosuficiente para no sentirse herido.
En la adultez, este patrón se traduce en dificultades para intimar, expresar emociones o mostrar vulnerabilidad. Sus relaciones suelen ser superficiales o muy distantes, y mantener un compromiso estable les resulta complejo. A menudo sienten que no pueden confiar plenamente en nadie.
Apego desorganizado
Este estilo combina características del apego ansioso y del evitativo. Aparece cuando los cuidadores muestran conductas caóticas, negligentes o incluso amenazantes. El niño no sabe cómo buscar consuelo ni cómo regular sus emociones.
Más adelante, estas personas pueden tener relaciones intensas, conflictivas o marcadas por la incertidumbre. Les cuesta manejar su mundo emocional y es habitual que se sientan atrapadas entre el deseo de conectar y el impulso de alejarse.
¿Reconoces alguno de estos patrones en tus relaciones afectivas? ¿Notas dificultad para confiar, para mantener la autonomía o para establecer vínculos estables? Si es así, es posible que tu estilo de apego esté influyendo más de lo que imaginas. Con un acompañamiento profesional adecuado, es posible sanar estas heridas tempranas y construir relaciones más sanas, estables y satisfactorias.
En nuestro centro contamos con especialistas en trauma y apego que pueden ayudarte a comprender tu historia y transformar tus patrones relacionales.