- 1 - La importancia de detenerse
- 2 - La tendencia a evadir
- 3 - El peso de la autoexigencia
- 4 - Atender nuestras necesidades personales
¿Por qué es importante aprender a parar?
Ignorar nuestra necesidad de descanso y cuidado personal puede derivar en problemas de salud.
A menudo atravesamos etapas en las que nuestra vida se desarrolla bajo un nivel de estrés superior al que es saludable. Para muchas personas, este estado incluso llega a percibirse como “normal”, hasta el punto de vivir continuamente bajo presión sin cuestionarlo.
La importancia de detenerse
Cuando esto se mantiene durante largos periodos y nos movemos en piloto automático, descuidando nuestro bienestar, puede generar consecuencias negativas tanto físicas como emocionales. Ignorar nuestra necesidad de descanso y cuidado personal puede derivar en problemas de salud.
La tendencia a evadir
En consulta es común observar que muchas personas evitan detenerse para no enfrentarse a emociones incómodas o situaciones que les generan ansiedad. La evasión puede surgir por la falta de recursos para gestionar lo que nos abruma, haciendo parecer que ignorar los problemas sea la opción más sencilla.
Esta evitación puede ser consciente o inconsciente y suele traducirse en una vida llena de actividad constante, incluso excesiva, que funciona como un mecanismo para no conectar con lo que nos hace sentir mal.
A largo plazo, esta estrategia se vuelve insostenible y puede derivar en ansiedad o en otros trastornos emocionales, ya que no se afrontan las emociones de manera adecuada.
El peso de la autoexigencia
La evitación muchas veces se relaciona con niveles altos de autoexigencia. Muchas personas no se permiten descansar, cometer errores o no cumplir con lo que creen que los demás esperan de ellos.
Cuando la autoexigencia es excesiva, se convierte en un enemigo silencioso. Está arraigada en experiencias pasadas, educación y creencias personales, y suele desembocar en una falta de autocuidado y en la dificultad para establecer límites.
Entre sus consecuencias aparecen síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas digestivos o dermatológicos, así como ansiedad y depresión. Sin embargo, quienes lo padecen rara vez conectan estos problemas con el estrés acumulado. Con frecuencia, las personas buscan ayuda psicológica solo cuando se sienten completamente abrumadas, sin haber sido conscientes de la importancia del autocuidado.
Atender nuestras necesidades personales
Es fundamental darnos permiso para detenernos, escuchar nuestras emociones y evaluar nuestro estado físico y mental. Ignorar las señales de nuestro cuerpo puede impedirnos realizar cambios necesarios y aprender a gestionar nuestra salud emocional.
Detenernos no significa que las emociones difíciles desaparezcan, ni que seamos menos productivos o fuertes. Por el contrario, reconocerlas y atenderlas nos permite un mejor desarrollo personal, fortalecer nuestra resiliencia emocional y cuidar nuestras necesidades físicas y psicológicas.
El autocuidado no es un lujo, sino una herramienta para prevenir problemas como la ansiedad o la depresión y para mantener un equilibrio saludable en la vida diaria.
¿Te sientes identificada? ¿Te cuesta mucho mirar tus necesidades? ¿Te autoexiges todo el tiempo? Si es así, la terapia psicológica puede ayúdate a priorizar tus necesidades y gestionar de forma más saludable el estrés diario.