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Marta Garrido 08 de diciembre de 2025
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Limerencia

Limerencia

Limerencia ¿Qué es la limerencia? ¿Cómo saber si la padeces?

En algún momento de la vida, muchas personas experimentan un sentimiento intenso de atracción y afecto hacia otra persona, lo que comúnmente llamamos enamoramiento. Este estado emocional se caracteriza por un fuerte deseo y fascinación hacia alguien y, desde el punto de vista biológico, provoca cambios en nuestro cerebro y cuerpo. Por lo general, se trata de un fenómeno temporal.

Cuando alguien está enamorado, suele experimentar emociones muy placenteras. Se liberan neurotransmisores como la serotonina y las endorfinas, que generan euforia y excitación. Sin embargo, cuando este sentimiento se combina con obsesión, puede derivar en un fenómeno conocido como “limerencia”.

¿Qué es la limerencia?

La limerencia es un trastorno emocional que se manifiesta como una necesidad obsesiva de ser correspondido por la persona deseada. Los expertos la consideran un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo centrado en el amor.

Quien padece limerencia mantiene pensamientos persistentes sobre la persona amada, y el deseo de ser correspondido genera un malestar significativo en su vida cotidiana. Esto provoca conductas repetitivas e intrusivas, todas orientadas a obtener reciprocidad, junto con un miedo intenso al rechazo y la tendencia a idealizar a la otra persona.

Aunque puede parecer similar a “estar locamente enamorado”, la limerencia se distingue por sus pensamientos intrusivos que alternan entre la euforia y la desesperación, especialmente cuando no hay correspondencia. Este estado puede darse con alguien conocido o incluso con personas con las que nunca ha habido contacto físico o emocional. Además, para quienes la padecen, la relación sexual no es prioritaria: el afecto y la atención hacia la otra persona no dependen de la reciprocidad.

A diferencia del enamoramiento saludable, la limerencia suele generar ansiedad, inseguridad y preocupación excesiva por la otra persona, afectando a la atención hacia las propias necesidades y responsabilidades.

Señales de la limerencia

Los síntomas de la limerencia pueden aparecer de manera involuntaria e incluyen fantasías recurrentes, temor al rechazo, inseguridad y timidez frente a la persona amada. Estos síntomas se dividen en físicos y psicológicos:

Síntomas psicológicos:

  • Pensamientos persistentes y difíciles de controlar sobre la persona amada.
  • Preocupación extrema por su bienestar y comportamiento.
  • Dificultad para expresarse en su presencia.
  • Idealización y magnificación de sus cualidades físicas y emocionales.
  • Alegría intensa ante pequeñas interacciones o fantasías relacionadas con la persona amada.
  • Sentimientos que eclipsan otras prioridades de la vida.

Síntomas físicos:

  • Aceleración del ritmo cardíaco y palpitaciones al estar cerca de la persona deseada.
  • Sudoración, temblores y enrojecimiento facial.
  • Cambios en el apetito y sensación de debilidad.
  • Ansiedad, tartamudez y episodios de estrés o crisis de ansiedad.

Efectos y consecuencias

La obsesión característica de la limerencia puede llevar al cerebro a “crear” fantasías que distorsionan la realidad. El miedo al rechazo puede inducir a la persona a vivir en una ilusión, y al enfrentarse con la realidad, puede desencadenarse depresión.

Los especialistas señalan que este estado puede provocar celos, estrés, aislamiento social y disminución del rendimiento académico o laboral, debido a la dificultad de concentración. En casos graves, la limerencia puede llevar a conductas de persecución o acoso hacia la persona amada, vulnerando su privacidad e independencia.

Tratamiento psicológico

La limerencia puede causar un sufrimiento intenso y afectar a múltiples áreas de la vida de quien la padece. Cuando la obsesión se vuelve evidente y perturbadora, es fundamental buscar ayuda profesional. La intervención de un psicólogo permite identificar el origen del problema, los factores que lo mantienen y evaluar el impacto en la vida cotidiana. Con un tratamiento adecuado, es posible superar la limerencia y recuperar un equilibrio emocional saludable.

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