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Trastornos de Síntomas Somáticos

Escena de terapia

Cuando el malestar físico tiene un origen psicológico

Cuando aparece un dolor o algún síntoma físico, lo habitual es acudir al médico de atención primaria para encontrar una explicación y un tratamiento adecuado. Sin embargo, en muchas ocasiones las pruebas médicas no logran identificar una causa orgánica que justifique ese malestar.

Cuando esto ocurre, es posible que los síntomas estén relacionados con factores psicológicos. En estos casos, la terapia psicológica puede ser clave para comprender el origen del problema y mejorar la calidad de vida de la persona.

Muchos de estos casos se encuentran dentro de lo que se conoce como trastornos de síntomas somáticos, un grupo de trastornos psicológicos en los que el malestar físico está estrechamente relacionado con factores emocionales o psicológicos.

¿Qué son los trastornos de síntomas somáticos?

Los trastornos de síntomas somáticos hacen referencia a un conjunto de problemas psicológicos que se manifiestan a través de síntomas físicos. En muchas ocasiones, estos síntomas no pueden explicarse completamente mediante una enfermedad médica, aunque el malestar que generan es real y significativo.

Las personas que padecen este tipo de trastornos suelen experimentar una gran preocupación por su salud y por las sensaciones físicas que perciben en su cuerpo. Esta preocupación puede generar ansiedad, estrés y un fuerte impacto en su bienestar emocional.

Tipos de trastornos de síntomas somáticos

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), existen diferentes tipos de trastornos dentro de esta categoría.

  • Trastorno de síntomas somáticos:

    Se caracteriza por una preocupación intensa y persistente por uno o varios síntomas físicos. La persona dedica gran parte de su tiempo y energía a pensar en estos síntomas y en las posibles consecuencias que pueden tener para su salud, lo que suele generar altos niveles de ansiedad.

  • Trastorno de ansiedad por enfermedad (hipocondría):

    En este caso, la persona vive con un miedo constante a padecer o desarrollar una enfermedad grave. La preocupación por la salud es muy intensa y suele llevar a realizar comprobaciones frecuentes o visitas médicas repetidas, aunque generalmente no existan síntomas físicos claros o estos sean leves.

  • Trastorno de conversión:

    En este trastorno aparecen alteraciones en funciones motoras o sensoriales —como problemas para moverse, pérdida de sensibilidad o dificultades en el habla— sin que exista una lesión neurológica que las explique.

  • Factores psicológicos que influyen en enfermedades médicas:

    En estos casos sí existe una enfermedad médica diagnosticada, pero factores psicológicos como el estrés, la ansiedad o determinados patrones emocionales contribuyen a empeorar los síntomas o dificultar su evolución.

  • Trastorno facticio o síndrome de Münchhausen:

    Se caracteriza por la simulación o producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos con el objetivo de asumir el papel de enfermo. Existe una variante conocida como síndrome de Münchhausen por poderes, en la que los síntomas se provocan en otra persona, normalmente un menor.

  • Otros trastornos de síntomas somáticos específicos:

    Dentro de esta categoría se incluyen situaciones como el embarazo psicológico, en el que la persona presenta síntomas propios de un embarazo sin que exista realmente.

Consecuencias de los trastornos de síntomas somáticos

Este tipo de trastornos puede generar un gran impacto en la vida de quienes los padecen. Las personas suelen experimentar un fuerte malestar físico y emocional, además de frustración al no encontrar una explicación médica clara a sus síntomas.

Con frecuencia, se sienten incomprendidas o cansadas después de múltiples consultas médicas sin respuestas concluyentes. Esto puede provocar desconfianza hacia el sistema sanitario o la sensación de que no se está tomando en serio su malestar.

Además, los síntomas físicos y la preocupación constante por la salud pueden afectar a diferentes áreas de la vida, como el trabajo, la vida social o las relaciones personales.

En muchos casos también resulta difícil aceptar que los síntomas puedan estar relacionados con factores psicológicos, ya que el dolor o las molestias físicas son reales y afectan al bienestar de la persona.

Tratamiento psicológico para los trastornos de síntomas somáticos

El tratamiento más eficaz para este tipo de problemas suele ser la terapia psicológica. A través del proceso terapéutico es posible identificar los factores emocionales y psicológicos que están influyendo en la aparición o el mantenimiento de los síntomas físicos.

    Durante la terapia se trabaja para:

  • Comprender la relación entre emociones y síntomas físicos.
  • Reducir la ansiedad relacionada con la salud.
  • Aprender estrategias para gestionar el estrés y las preocupaciones.
  • Desarrollar herramientas que permitan mejorar el bienestar emocional.

El objetivo del tratamiento es ayudar a la persona a recuperar el equilibrio entre cuerpo y mente, reduciendo el malestar físico y emocional.

Si llevas tiempo buscando una explicación médica a tus síntomas sin obtener respuestas claras, si te preocupa constantemente tu estado de salud o si padeces una enfermedad que empeora con el estrés o la ansiedad, la terapia psicológica puede ayudarte.

En MG Centro de Psicología tenemos psicólogas especializadas en trastornos de síntomas somáticos que pueden ayudarte para entender lo que está ocurriendo y encontrar soluciones eficaces que te permitan mejorar tu calidad de vida.